- Prefacio
- de nuevo el amor
- Don Ciro
- El tio Pascual
- Feliz Navidad, Pasqual !
- mi madre que esta yendo
- La hoja de higuera
- El debut
- Mi mama Loka
- il capodanno di Mr.Pig
- Pierino Rossi
- J.Tanizaki
- Dikens
- Festa della mamma
- Estate
- la poesia di Simone Cattaneo
- Maya
- L Italia dove non c e piu eccellenza
Cuando abrocho los botones
de la malla que te ponías
por la noche
cansada
y ¡por fin! te sentabas,
me recuerdo cuando era chica
y entre tus brazos
y sobre tus rodillas
me acurrucabas
y me sostenías.
Yo jugaba con los botones
y tus senos
sintiendo tus piernas columpiarse
como si quisieran danzar.
Si lloraba me cantabas una canción
y el ritmo era el de tu corazón.
Así despacito me quedaba dormida,
pero sentía que me apretabas
y me besabas.
Y si alguien se atrevía
a hacer un poco de ruido,
si alguien sólo osaba
despertar tu gran amor,
con una ojeada los helabas
y luego los despedías.
A veces fingía que dormía
para hacerme de nuevo regalonear
y tú fingías no comprender.
La gente te buscaba,
te llamaba,
pero para ti no había otro modo
de pasar la noche.
Así pasaban las horas
y las noches enteras.
Después ya grande y tú llorando
me has dejado ir
en busca de quizás qué,
de otros brazos,
de otro calor.
Pero no ha sido sino un obsesivo vagar
y no he encontrado sino amores efímeros.
Tú, paciente como siempre,
me esperabas en la ventana
y cuando me veías llegar
ya sufrías
porque comprendías mi ansia de volver a partir.
¡Oh cuánto me querías!
Ahora que te veo tendida sin vida
siento que mi vida no ha tenido sentido
desde cuando he partido.
Y si se me ahoga un grito en la garganta
no es tan sólo porque ha llegado tu hora
sino porque te he dejado demasiado sola.
Y ahora
entre mis brazos,
sobre mis rodillas te querría tener
y tu canción, ya mía,
te querría cantar:
"¡Mamá!
Yo jamás he vuelto a encontrar ese puerto
seguro
y aquel verdadero amor que sólo tú podías dar!"